Mundo Psi

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domingo, 25 de abril de 2021

COVID...CARTA ABIERTA DESDE EL ESPANTO


 A)   El arte de ignorar el consenso informado con teorías conspiracionistas “en relación a la Salud”.

 Recuerdo la frase de garganta profunda dirigida a Mulder, en la fabulosa serie Expedientes X “la mejor manera de esconder una mentira es entre dos verdades”. Esto se aplica también a muchas teorías conspiranoicas que apuntan esencialmente, por ejemplo, a afirmaciones tales como “ el COVID no existe” “las vacunas son chips que te implantan para controlarte” “no existe la transmisión el virus por aire” “las vacunas no sirven” “la hidroxicloroquina es el remedio ideal pero no quieren que la usemos para no romper la hegemonía de las farmacéuticas”  y otras afirmaciones a las que solemos estar acostumbrados en estos momentos de incertidumbre informativa y terraplanismo epistémico.

Siempre sostengo que las opiniones son como la boca, todos tenemos una. Defendiendo la elección libre acerca de lo que creer, solo me movió a escribir este artículo la conversación con un antiguo amigo que sostiene algunas de estas loables pero no confirmadas teorías, muchas veces basadas en opiniones aparentemente fundadas por supuestos profesionales, sin contrastar con la evidencia opuesta sostenida por revistas del calibre como, por ejemplo, de The Lancet. A la hora de reunirnos en pandemia, por su solicitud, y tratando de mi parte de acordar las formas de cuidado (a las que cada uno tiene derecho a esgrimir, al menos para uno mismo), recibí una respuesta que poco tuvo de objetividad y mucho de emocionalidad…. “Respeto la precaución y la libertad de opinión pero no la cobardía. A mi me molesta el barbijo, no se entiende lo que se habla”. Un discurso cargado de acento emocional y de cierta agresividad, con connotaciones de superioridad moral. Paradójicamente, coincidimos en muchos conceptos pero a la hora de respetar la posición del otro  aparece el gran “Otro” de lo inconsciente y lo digo desde el discurso que remite al otro original, cuyos representantes superyoicos remiten a las primeras figuras parentales en relación con las instancias psíquicas. Nuestro concepto del yo remite siempre a un otro la necesidad desde el campo de lo imaginario, alienado en el yo y el sujeto, solo pasible de ser volcado al campo de lo simbólico, en este caso al lenguaje.

¿Como rebatir un discurso emocional cargado de ideología conspiranoica?. Un artículo interesante de Jovan Byford, profesor en Psicología, en The Open University, cuyo artículo publicado por Magnet traducido por Silvestre Urbón y cuyo enlace dejo debajo en inglés y español para que puedan leerlo del original[i]

Citaré y analizaré cada punto del artículo con aportaciones personales basadas en conceptos de las neurociencias.

 

1. Reconoce la magnitud del problema

“Hablar con personas que defienden teorías conspiratorias es intrínsecamente difícil. Simplemente poniendo los datos sobre la mesa o señalando contradicciones lógicas en el argumento conspiratorio no suele ser suficiente. Las teorías conspiratorias son, por definición, irrefutables. La falta de pruebas de una conspiración, o las pruebas positivas en su contra, hacen que los conspiranoicos crean que se trata de tejemanejes para ocultar la verdad del público general. Así que equípate con paciencia y prepárate para fracasar”….

Debemos entender el derecho de exponer las evidencias a favor y en contra evitando críticas de orden moral, que indican una clara connotación emocional. También debemos reconocer la evidencia de las neurociencias, y en particular de la psicología cognitiva incluyendo también ciertos conceptos epistémicos que son reglas racionales de como debatir. Un ejemplo es el concepto de “sesgo cognitivo”[1] Un sesgo cognitivo es una interpretación errónea sistemática de la información disponible que ejerce influencia en la manera de procesar los pensamientos, emitir juicios y tomar decisiones. El concepto de sesgo cognitivo fue introducido por los psicólogos israelíes Kahneman y Tversky en 1972.

Luego tomar en cuenta el concepto epistemológico de “sesgo de confirmación de hipótesis” Es la tendencia a buscar, propiciar, interpretar o recordar información de manera que confirme algo que ya has decidido previamente, o que favorece creencias y suposiciones muy arraigadas.

Es el caso, por ejemplo, de personas que apoyan o se oponen a un tema determinado (en este caso el COVID y sus ramificaciones), y no solo buscan información para reforzar sus tesis sino que además, las interpretan de forma que defienda sus ideas preconcebidas. O el “sesgo de anclaje” donde la decisión se centra en la primera impresión recibida y que sirve para reforzar el sesgo anterior, desatendiendo el resto de la información, aplicando en este caso el “sesgo de observación selectiva”.

La figura del “lecho de Procusto” que algunos amigos me han criticado con sorna, diciendo que Teseo mató a Procusto (otro ejemplo de sesgo) se utiliza en epistemología de la ciencia y en otros campos de lo discursivo, es una figura alegórica que expresa una acción de estirar o cercenar un concepto para ajustarlo a las propias expectativas.

 

2. Reconoce que existe una dimensión emocional

“Las teorías conspiratorias no resultan tentadoras por sus buenos argumentos, sino por la intensidad pasional que suscitan. Este tipo de teorías se basan en el resentimiento, la indignación y el desencanto con el mundo. Son historias que tratan sobre el bien y el mal, más allá de lo que es verdad o no. Esto hace que las teorías conspiratorias tengan un fuerte aspecto emocional. Las conversaciones pueden subir de tono y acabar siendo una competición de gritos. Así que prepárate para tranquilizar la situación y mantener el diálogo, sin necesariamente tener por qué ceder terreno”….

 

Esto es aplicable tanto para los conspiracionistas y los pseudoescépticos. Para evitarlo intuyo que todas las hipótesis y las voces de las diferentes corrientes deben ser escuchadas y evaluadas según el propio saber y entender, sin connotaciones personales ofensivas. Aquí puede también incluirse los paternalismos intransigentes que desembocan muchas veces en conflictos en la comunicación, recordando la teoría del ruido en la comunicación de Watzlawick

 

3. Descubre qué es en lo que realmente creen

“Antes de intentar persuadir a alguien, intenta averiguar la naturaleza y el contenido de sus creencias. Cuando se trata de teorías conspiratorias, el mundo no se divide entre "creyentes" y "escépticos": hay muchas posturas intermedias.

Una minoría de los conspiratorios más extremistas tratan las teorías conspiratorias como la pura verdad y son particularmente resistentes a ser persuadidos de lo contrario. Otros puede que no se consideren como "creyentes", pero están dispuestos a aceptar que las teorías conspiratorias tienen algo de cierto y por lo menos están haciendo las preguntas oportunas. Establecer la naturaleza y la extensión de las creencias de una persona hará que te resulte más fácil preparar tu respuesta”…

Una política evidente que promueve el dialogo constructivo sin personalismos.

 

4. Establece puntos en común

“Uno de los principales problemas de las teorías conspiratorias es que no se limitan a cuatro locos con cascos de aluminio o a los extremistas políticos. En tiempos de crisis e incertidumbre, pueden contaminar las opiniones de otras personas que normalmente son razonables.

Las teorías conspiratorias hacen que la realidad parezca menos caótica y se aprovechan de inquietudes bien fundamentadas sobre el mundo, como la concentración del poder económico y político, la vigilancia de masas, la desigualdad o la falta de transparencia política. Por eso, cuando se habla de teorías conspiratorias, hay que empezar reconociendo esas inquietudes generales y limitar la discusión a si las teorías conspiratorias pueden proporcionar una respuesta adecuada o significativa al respecto.

Son muchas las personas que descubren las teorías conspiratorias a través de una curiosidad legítima, aunque errónea, sobre cómo darle sentido al mundo. Los conspiranoicos a veces se ven a sí mismos como escépticos razonables e investigadores autodidactas sobre temas complejos. Evita criticar o burlarte de dichas características y en su lugar coméntalo como algo que, en principio, puedes apreciar y valorar. Al fin y al cabo tu objetivo no es reducir su curiosidad o hacer que sean menos escépticos, sino cambiar aquello que les causa curiosidad o escepticismo.

Las teorías conspiratorias suelen sonar convincentes porque comienzan con una exposición detallada de hechos científicos o históricos creíbles. El problema es que dichos hechos y argumentos llevan a conclusiones extraordinarias. El sustento verídico en el que se basan este tipo de teorías es un buen punto de partida durante una discusión. Estar de acuerdo en alguno de los hechos te permitirá centrarte en ese toque de fantasía extra que hace que dos más dos sean cinco”…

 

Este es el punto de partida a la hora de recibir algunas de las hipótesis que surgen de premisas razonables pero que llevan a conclusiones extraordinarias. La lógica y consistencia interna de las premisas lleva con buena probabilidad a conclusiones razonables. Los métodos abductivos son una interesante herramienta para abordar campos de múltiples extensiones en su complejidad. La búsqueda de un sentido no debe privar la lógica del sentido. Configuramos el mundo a partir de nuestras interpretaciones subjetivas de nuestras propias experiencias personales, aunque a veces estas no sean la regla para interpretar el mundo sesgadamente.

 

 

5. Pon a prueba los hechos y evalúa sus argumentos

 

“Para desacreditar las teorías conspiratorias hace falta un enfoque doble. Primero es necesario poner a prueba los hechos y sus orígenes, abordando afirmaciones específicas y discutiendo qué es lo que hace que una fuente sea fidedigna. Ofrécete para echarle un vistazo a las pruebas juntos, incluyendo páginas web donde podáis verificar las fuentes.

Si estás hablando con un creyente acérrimo, probablemente no se vaya a involucrar en algo así. Pero sí todavía le queda un poco de razonamiento, existe la posibilidad de que lo haga y empiece a cuestionar sus opiniones. El segundo enfoque consiste en poner en tela de juicio la relevancia y la importancia de las conspiraciones en general. Una opción podría ser señalar que, a lo largo de la historia, las teorías conspiratorias no han tenido mucho éxito.

Por ejemplo, las alegaciones durante muchos años de los negacionistas del SIDA de que los antirretrovirales son más perjudiciales que el virus en sí no solamente fueron desmentidas, sino que contribuyeron a cientos de miles de muertes en el África subsahariana. Un caso más reciente son las afirmaciones de que la vacuna de la polio causa esterilidad, provocando que la enfermedad resurgiera en Nigeria, Pakistán y Afganistán.

Las alegaciones relacionadas con el coronavirus son del mismo estilo. Situando estas teorías conspiratorias en su contexto histórico podemos demostrar que no ofrecen nada nuevo y desvían la atención de las preguntas que realmente nos deberíamos hacer sobre la pandemia y sus causas. Con estos datos la persona en cuestión podría animarse a dirigir su curiosidad y escepticismo a causas más útiles”…

 

Aquí vemos un ejemplo claro de los sesgos anteriormente mencionados. Vacunas como la de la polio, La viruela, Los cócteles retrovirales aplicados en el SIDA, más allá de las hipótesis difíciles de comprobar (no necesariamente falsas) de la producción intencional de un virus que diezmaría a los homosexuales (hoy acertadamente reconocida como identidad de género) que han superado la prueba del tiempo en cuanto a su eficacia (dejando de lado las hipótesis de guerra bacteriológica y viral), los aportes de Pasteur respecto al origen de la rabia, la aparición histórica de la peste bubónica que azoto a Europa en 1347 y cuyo vector eran las ratas y la falta de conocimiento de medidas de higiene y control de plagas. La famosa y misteriosa Gripe Española cuya mortandad asola incluso hoy los sueños más terribles en los dominios del inconsciente colectivo (que no de Jung), no pueden ser tomadas simplemente como evidencia única de factores exógenos de naturaleza discutible.

 Las mejores evidencias no son suficientes para convencer a quien no les entran las balas (al decir popular), agitando la controversia que lejos de sumar, resta.

 

6. Por último, sé realista

“Obviamente no hay garantías de que estos consejos vayan a ser efectivos. No existen argumentos irrefutables o estrategias infalibles que hagan que todos los conspiranoicos se conviertan en escépticos. Por lo tanto, mantén tus expectativas a niveles realistas. El objetivo de hablar con los defensores de este tipo de teorías no es convencerles, sino darles motivos para reflexionar y con suerte permitirles desarrollar gradualmente una resistencia a la tentación de creerse ciertas teorías conspiratorias”…

 

Un claro ejemplo de esto es una de las obras más interesantes y vigentes en el contexto actual de Camus”. ¿Qué nos enseñó La peste, de Albert Camus? Al decir de Narbona https://elcultural.com/la-peste-albert-camus-en-los-tiempos-del-coronavirus Que las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez, irracionalidad. Recomiendo una mirada abierta a esta obra. su novela trasciende su marco temporal y geográfico, adquiriendo el rango de metáfora universal. La expectativa de la enfermedad y la muerte nos coloca ante las preguntas fundamentales que solemos evitar o postergar. Camus piensa que no existe Dios, que la fe es una expresión de impotencia, pero opina que el escepticismo no nos ha hecho más libres. Solo nos ha dejado más desamparados.

 

 

B )La evidencia del consenso informado o lo que desafila la navaja

 

Las hipótesis antivacuna dicen: el virus no existe, es todo una campaña de distracción. O que es una maniobra de las élites para alterar la economía y "crear un Nuevo Orden". O que el único objetivo es convencer a la gente de que necesita ponerse la vacuna, inoculando a través de ella compuestos químicos o chips biológicos (o etéricos) que servirán para el control social y los más oscuros fines. Existen muchas voces, pero la realidad es que hay cientos de miles de youtubers escuchando estas teorías de la conspiración.

Pasemos a la evidencia médica y a los estudios abiertos de diferentes universidades y centros de alta complejidad a nivel internacional

https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2021/02/02/the-lancet-publico-datos-sobre-la-vacuna-rusa-sputnik-v-mostro-una-efectividad-de-916-y-no-registro-efectos-adversos-graves/

Un informe de Medicina de Buenos Aires responde a todas las cuestiones que los anticovid no saben y temen preguntar. Incluye además los estudios de 80 especialistas en todo el mundo y con la firma del artículo del Eduardo L. De Vito Servicio de Neumonología del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, UBA, Buenos Aires, Argentina. Para aquellos que tengan dudas pueden escribirle a su mail eldevito@gmail.com

https://www.medicinabuenosaires.com/indices-de-2020/volumen-80-ano-2020-s-6-indice/ocho_mitos/

Se incluyen además los trails de investigación sobre pandemia y vacunas de la U.S, National Library of Medicine Clinical Trails.gov (en inglés)

https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT04363203?cond=COVID-19&fund=01&draw=2&rank=1

 

El  hecho de que un experto crea en algo no significa necesariamente que un hecho sea cierto. Pueden encontrarse expertos y personas muy inteligentes que respaldan cualquier posición. Eso es dominio de opinión, siempre que la misma no coarte la opinión informada tanto de la comunidad médica internacional como la de cualquiera que se cuestione el “Status Quo” de una situación.

https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-07-12/teorias-conspiracion-coronavirus-5g-vacunas-gates_2673676/

Algunas editoriales han hecho un fenómeno de ventas de algunos libros usando la paranoia y la falsa anticipación de una pandemia. Es el ejemplo de la obra del prestigioso autor de terror y fantasía Dean Koontz. En su obra Los Ojos de la Oscuridad (The Edge of Darkness) de los ochenta ya se hablaba de una pandemia inducida como arma de guerra de un virus de gripe que el llamó el virus Gorski que una editorial en su reedición cambió por el nombre de Wuhan 400, en una clara estrategia de mercadeo.

 

Los números fríos

 

3 millones de fallecidos y cerca de 145,9 millones personas infectadas.

https://www.rtve.es/noticias/20210424/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml

 

Riesgos Vs Beneficios

 

Habiendo trabajado en la industria farmacéutica (hace mucho tiempo ya), conozco las manipulaciones comerciales de la industria como estrategia de mercado, y doy fe que no hay laboratorio que sea una “carmelita descalza” y como siempre digo “todos tenemos muertos en el ropero”, pero también es verdad que los medicamentos son un mal necesario (en términos de eficacia vs efectos adversos). Hay tres fases de estudio de una droga que requieren un estudio in vitro y uno in Vivo. Cada una debe ser estrictamente vigilada, para establecer alta eficacia y bajos efectos adversos (además de una certera bioequivalencia), siendo estudios que deben ser verificados por los centros públicos dedicado a ellos. En Argentina el ANMAT y la FDA en USA y otros en diferentes países.

¿Están las vacunas actuales  libres de efectos adversos? La respuesta es no y hay estudios que lo revelan. ¿Han tenido tiempo de ser profundamente estudiados dichos efectos? De nuevo la respuesta es no. ¿La relación costo beneficio es aceptable? Tomando en cuenta la situación epidemiológica actual y el tiempo record en que se han obtenido resultados para vacunas que combatan el COVID, los efectos adversos son mayores que en otros medicamentos testeados a lo largo de un mayor lapso. ¿El beneficio es superior al costo? A mi entender sí.

https://espanol.cdc.gov/flu/vaccines-work/vaccineeffect.htm

 

Trabajo en el Hospital de Día Dr. Hugo Rosario, la situación de cualquiera que esté o haya estado trabajando o concurriendo a cualquier hospital, clínica o centro de salud, puede decir basado en la experiencia, el nivel de contagiosidad y de gravedad del COVID. La eclosión de las UTI y la dificultad del plantel médico de responder a la demanda es un hecho. No es un efecto fantasmático. La enfermedad es real, los enfermos también, las camas ocupadas por COVID lo demuestran. Y lo más grave, las cepas virulentas de Manaus y la inglesa no solo duplican el contagio sino que ya no respetan edades.

Este artículo no insta a nadie a vacunarse, cada uno es libre y responsable de su propia elección. Siempre que se respete la elección del otro. Los cuidados para reducir el contagio no son solo para evitar el contagio propio, sino también el de los demás. Cada uno tiene la libertad y la responsabilidad de elegir como cuidarse, incluso también no cuidarse, siempre que se respete el derecho del otro a hacerlo.  Si no nos une el amor quizá nos una el espanto.

 



[1] https://www.brainvestigations.com/neurociencia/sesgo-cognitivo-negocios/#:~:text=Un%20sesgo%20cognitivo%20es%20una,emitir%20juicios%20y%20tomar%20decisiones.&text=Es%20f%C3%A1cil%20que%20las%20personas,efecto%20puede%20llegar%20a%20sorprenderles%E2%80%A6

domingo, 14 de febrero de 2021

ALIANZAS PACTOS Y CONTRATOS INCONSCIENTES: LA LEGITIMACIÓN DE LA VIOLENCIA Y EL ABUSO EN EL ÁMBITO FAMILIAR (UNA PERSPECTIVA DESDE EL PSICOANÁLISIS VINCULARGRUPAL)

 QUE SON LAS ALIANZAS INCONSCIENTES

Los grupos familiares construyen alianzas para sostener una convivencia posible  dentro de la estructura que conforman. Las alianzas pueden transformarse en patógenas  cuando no cumplen la función  de mantener fuera, reprimido o desmentido, lo disruptivo. En ese caso, retornan sus contenidos produciendo  efectos en la cadena asociativa grupal, en la transferencia, en los síntomas compartidos, en los sueños, etc. Cuando se trata de contenidos arcaicos, no reprimidos (desmentidos por ej.) el retorno se manifiesta mediante actings, escisiones o delirios colectivos.

Las alianzas se afirman en dos pilares: el Narcisismo y la realidad externa representada por los vínculos interindividuales familiares.


PACTOS INCONSCIENTES


El pacto es una forma de alianza en la cual los sujetos se sostienen mutuamente y construyen una estructura en la que se entretejen los aspectos narcisistas. La vivencia de unión absoluta  madre-hijo, es el pacto primero y constitutivo de la subjetividad y puede transformarse en patológico cuando hace obstáculo al desarrollo del sujeto. El pacto busca  impedir la realización directa de las metas pulsionales destructivas, las que reaparecerían ante la ruptura del mismo.

Hay diferentes pactos posibles en los grupos familiares entre cualquiera de sus miembros.

Contrato Narcisista: El contrato narcisista implica que  la estructura se apresta a recibir a cada nuevo miembro asignándole un lugar en la cadena intersubjetiva. La condición es que, el que es incluido, acepte normas, reglas, tradiciones, y códigos con los que se configura dicha familia. Esta le permitirá  desarrollar sus características de personalidad y respetará su individualidad. Obviamente, estas alianzas son inconcientes. En las familias tóxicas las alianzas se quiebran, los pactos no se respetan y al sujeto le cuesta encontrar un lugar propio y reconocido por el grupo.

La familia puede estructurarse en base a alianzas defensivas patógenas las que determinaran una lógica particular. En ese caso la estrategia analítica se dirigirá a establecer una alianza acorde a fines, con algún miembro de la familia, la que coexistirá  con las alianzas patógenas. El estado de las alianzas defensivas puede ser gradualmente modificado trasnferencia mediante, haciendo base en esa alianza funcional.

En las familias tóxicas los bolsones de desubjetivación son producto del  clivaje de lo secretado. La continuidad identitaria y el narcisismo quedan amenazados.

El terapeuta está subjetivamente implicado en el proceso familiar, y es su padecer y su registro contratransferencial, lo que le permite ir transitando mínimas alianzas funcionales. Lo que detecta el analista es la reedición de la catástrofe fallida.

En estos pacientes hay una demanda de objetalidad y es a través del vinculo transferencial que puede hallarse una salida.

La fijación al trauma puede derivar en un apego al negativo por  falta de presencia subjetiva  del objeto. Es un apego a un objeto que no es y nunca fue, pero es anhelado.

La persona del analista debe estar disponible  desde su propia historia para recibir el dolor que pulsa para ser inscripto, de lo contrario no hay salida.

Roussillon habla la penetración actuada en la transferencia de la catástrofe vivenciada.

El terapéuta tratará de lograr  reinscribir, simbolizar, sin perder de vista la tolerancia de los pacientes. Debemos diferenciar a partir de lo expresado, que una cosa es el terapeuta y otra es el objeto analista que construye el paciente

Se trata de construir un objeto terapéutico teniendo en cuenta la variación del estado de las alianzas defensivas y la generación asociativa concomitante.

El silencio tóxico, es un silencio producto de vínculos sostenidos en alianzas patógenas,  carente de matiz que involucra al analista. Este  resiste desde su propia subjetividad, partiendo desde lo cuantitativo de la descarga afectiva hasta lograr un cierto acceso al matiz.

Lo patógeno es lo que hace daño, es descomplejizante, desobjetalizante, es lo que  desintrinca..

En su función defensiva, el pacto negativo debe asimilarse a otras dos formaciones: la comunidad de desmentida y la alianza denegativa

Vale aclarar en este punto que en todo grupo familiar hay una comunidad de desmentida, algún tipo de alianza para mantener el pacto denegativo. La comunidad de desmentida puede ser funcional o patógena. En sus inicios se consolida entre la madre y su hijo cuando, al no desprenderse esta de aquel para designar un objeto de deseo distinto del hijo, lo retiene.

Se hace patógena cuando impide el crecimiento de los miembros del grupo familiar.

Ejemplo: una madre y una hija en un tratamiento vincular en el cual la hija se hace cargo mediante un delirio de un contenido expulsado por su madre, que no lo puede metabolizar, proyectándolo en su hija. Entonces, una y otra sostienen una alianza patógena basada en la comunidad de desmentida en la cual la hija se hace cargo de lo traumático materno, y la preserva mediante el delirio. La hija delira para que la madre siga olvidando.

Por otro lado tenemos que tener en cuenta que hay un mandato en la familia o algún imperativo que se refiere a la instancia superyoica que opera de organizador que posibilite lo afín pero diferente.

La continuidad narcisista identitaria se sostiene en la instancia superyoica que garantiza un tipo particular de amparo. Se trata del amor de los padres hacia sus hijos junto a otro elemento: las instancias valorativas y protectoras, mediante la autoobservación del superyo. La variaciones de las alianzas defensivas son posibles mientras no atenten contra la continuidad narcisista identitaria.

Las alianzas antitóxicas pueden tener carácter patológico o funcional y  mantienen la continuidad identitaria.

En el territorio de lo patógeno, si funciona la continuidad identitaria como un co-agente a modo de defensa funcional, evita que el aparato psíquico retorne a la inercia (descomplejización).

La continuidad narcisista identitaria se sostiene desde  lo afín que podemos sentir como propio, haciendo lugar a lo diferente  a partir la transformación del estado de las alianzas defensivas..

A partir de diferenciar forma de contenido en el superyó, vemos que en familias en las que impera la solución perversa-narcisista predomina la figura del déspota, y  la manipulación narcisista de sus miembros

Debemos tener en cuenta cómo en una familia  se fueron transformando los contenidos y las formas de las instancias superyoicas y cómo se fueron adaptando las distintas generaciones.

La instancia imperante en estas familias tóxicas es la que resiste a los cambios.

En general estas familias tienen un superyó totémico, déspota, mafioso, donde cada uno de los miembros se hace cargo de la función asignada.

Un integrante del foro aporta sus ideas sobre el tema del Ritmo. Sostiene que a este le falta un estatuto metapsicológico. Freud toma el concepto respecto a la relación madre-hijo, con el advenimiento del yo real primitivo cuando el niño va logrando nivelar las tensiones internas, es un ritmo biológico. Pero se plantea si hay un otro ritmo antes de la existencia del yo de placer que procedería de la investidura de atención.

Este momento se caracterizaría por la presencia del principio de inercia que ha de ser reemplazado por el de constancia, primer ordenador fuente de estabilidad. Se propone denominarlo articulación periódica primaria. Sería un estado prepsíquico.

Piera Aulagnier (1975) retomará la afirmación freudiana de 1914  con su concepto de contra­to narci­sis­ta: el sujeto debe asegurar la conti­nuidad del linaje y del conjunto social, y para ello la familia y el grupo social deben investir narcisísti­camente al nuevo miembro,  asignándole  un lugar social, que le es signifi­cado como idea­les, valo­res, modos de lectura de la realidad, confor­me al mito familiar. El contrato narci­sista permi­te así la trans­mi­sión de lo cultu­ral, y lleva a que el sujeto tome un lugar y un sentido en las cadenas generaciona­les a las que pertene­ce.

El sujeto es, pues "narcisizado" desde su grupo familiar, pero también deberá ser un servidor que debe dar satisfacción a las necesidades narcisistas de su familia de origen.

El acuerdo inconscien­te establecido entre dos o más sujetos, según el cual ciertos conte­nidos deben ser someti­dos al destino de la repre­sión (y de otras defensas más “primitivas”), ha sido llamado por Kaës (1989) pacto denega­tivo. Pacto estructurante del  vínculo, pero  también con una función defensiva. La represión y las otras defensas son no solo defensas intrapsíquicas, sino “co-defensas”, establecidas por las necesidades estructurantes y/o  defensivas de los vínculos familiares de los que se depende. 


Ahora bien para que quede claro al publico en general. Las terapias familiares (grupales) permiten detectar que tipo de alianza o pacto hay en dicha familia, si hay contrato los vinculos son poco patogénicos pero si toman forma como pactos denegativos la violencia vincular es la característica y modo de relación, modo que deja marcas y se transmite a cualquier futuro vinculo familiar posterior si no es trabajado. La lectura transferencial y contratransferencial es parte del proceso y prueba la capacidad y objetividad del analista. La visión vincular permite comprender el proceso del secreto, la violencia y el porqué de los pactos.... a veces el mandato dice: "es mejor tener una familia disfuncional que no tener nada". Sobre esa disposición inconsciente del goce es donde trabajar estos problemas para que no sigan siendo parte de una cadena asociativa grupal y comunitaria social como bien lo indicó Piera Aulagnier y también Käes

Recomiendo a las familias que sufren violencia y abuso esta perspectiva de terapia grupal familiar. 

 

 

Las personas de entre 40 y 50 años son más inteligentes que los millennials en tres áreas clave

 

https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2021/02/13/un-estudio-de-harvard-revela-que-las-personas-de-entre-40-y-50-anos-son-mas-inteligentes-que-los-millennials-en-tres-areas-clave/


Creo que esto debería ser un punto de inflexión y reflexion para las consultoras y las empresas.

También nos cabe reflexionar acerca del narcisimo en relación a la juventud. Esta entrada muestra un importante artículo de infobae (por fin) en el cual se muestran las conclusiones de un estudio de Harvard que indica que en el período de 40 a 50 años es donde la inteligencia alcanza su pleno desarrollo.

Si las razones de peso cientificos confirman esto ¿porque se sigue discriminando por edad los puestos laborales.

Muchas encuestas indican que el pensamiento "mágico" de muchas empresas y consultoras es que los jóvenes son mano de obra barata, pueden trabajar por más tiempo, y son más inteligentes, lo cual es fácil de desmentir por ejemplo con este estudio. Para pensar....

miércoles, 30 de octubre de 2013

DUELO, MELANCOLIA Y DEPRESION: UNA PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA



En la sombra, lejos de la luz del día, la melancolía suspira sobre la cama triste, el dolor a su lado, y la migraña en su cabeza. 

 Alexander Pope 


"La melancolía no es sino un recuerdo que se ignora."

 Gustave Flaubert



"Siempre la melancolía fue pariente de la muerte".

Miguel de Cervantes Saavedra


"Todo lo que estimula nuestra vida, trayéndonos calor, frío, tristezas, es breve y es saludable. ¡Sopórtalo, entonces, como lo hace el sabio!


Mahabharata



PSICOANALISIS Y DEPRESIÓN

La aproximación psicoanalítica a la depresión es muy diferente a la de otras terapias, pues más que entenderla como un conjunto de síntomas producto de una falta de serotonina por ejemplo, entiende que es el resultado de una historia más compleja, en la que se involucran experiencias de separación y pérdida, incluso aunque no seamos conscientes de ellas.
Desde que nacemos y a lo largo de nuestra vida, atravesamos múltiples separaciones, Éstas pueden implicar por una parte pérdidas objetales y también el impulso hacia el desarrollo individual. El duelo es un proceso inevitable y al mismo tiempo indispensable para el desarrollo del psiquismo de todo ser humano. Freud usa la expresión "trabajo de duelo" y esta expresión nos recuerda otra que es "trabajo del sueño", que supone la transformación de un pensamiento o deseo en un sueño manifiesto; de igual forma, el trabajo del duelo supone, no sólo los pensamientos sobre lo que se ha perdido, sino lo que hacemos con ellos, cómo se organizan, cómo se elaboran, cómo se accede a ellos, para que ese duelo pueda ser inscrito y registrado en nuestra vida mental.
El trabajo sobre la depresión amerita  un recorrido por diferentes experiencias de pérdida y separación en niños, adolescentes y adultos. Hablamos de cómo se constituye el psiquismo infantil, de síntomas que enmascaran el dolor psíquico, de duelos necesarios, de duelos no elaborados o no resueltos, y veremos como a través de una escucha psicoanalítica podemos entender y ayudar a ese paciente, en el proceso de construcción de sí mismo.
Freud (1917) considera que las tres premisas de la melancolía son la pérdida del objeto, la ambivalencia y la regresión de la libido al yo - "la sombra del objeto cae sobre el yo" -. En otras palabras, tienen que ver con la pérdida del objeto amoroso y sus vicisitudes. El niño que se enfrenta reiteradamente a sus necesidades y afectos insatisfechos, se angustia y teme su muerte, se vuelve indigente de amor, y su yo queda empobrecido por efecto del amor frustrado, de su depresión y del agotamiento de sus neurotransmisores y sistemas adaptativos. Esto es lo mismo que revive el adulto depresivo. Considero que las ansiedades paranoides y depresivas ante las pérdidas y necesidades amorosas insatisfechas - por una combinación variable, y a veces directamente proporcional, de requerimientos constitucionales excesivos y frustraciones innecesarias - así como los mecanismos de defensa correlacionados con estas, conducen a una tensión más o menos permanente que genera un estado de desesperanza y agotamiento, tanto psíquico como fisiológico. Estudios españoles con 17 pacientes depresivos, encontraron que la ansiedad y la depresión aumentaban de intensidad en forma paralela al ser medidas con las Escalas de Hamilton, aunque según el test de Rorschach los más severamente deprimidos presentaban menos elementos de ansiedad. Ante el stress se reactivan las experiencias traumáticas anteriores, los duelos, así como los peligros temidos en el pasado, sirviendo la ansiedad como señal, pero cuando el proceso es muy intenso y sostenido la angustia deja de servir como alarma. Como si existiese un umbral a partir del cual la depresión toma primacía en el cuadro y la ansiedad comienza a disminuir, aunque sin desaparecer - "el yo se abandona a la muerte" -. Otra alternativa podría ser que la ansiedad también continúe aumentando, pero sea percibida como aniquilación. Esto es, como señalaba Bleger (1983), que cuando el nivel de desorganización es muy intenso, la ansiedad deja de funcionar como señal de alarma y por encima de este umbral la desorganización subsiste y con ella la tensión y la ansiedad.
Freud, estudiando las neurosis actuales, planteó su primera teoría de la angustia, según la cual era la represión la que producía la angustia. Pensaba que la excitación acumulada se transformaba en angustia, por lo tanto se trataba de una angustia del Ello. En 1926 plantea su segunda teoría de la angustia: ya no es la represión la que crea la angustia, sino la angustia la que crea la represión. Ya no es una angustia del ello, sino una angustia del yo. Sin embargo, en el caso de la neurosis traumática, "es quebrada la protección contra los estímulos exteriores y en el aparato anímico ingresan ingentes volúmenes de excitación" (angustia automática). Distingue entre la angustia como reacción directa y automática frente al trauma, que es una vivencia de desvalimiento del yo frente a una acumulación de excitación, sea de origen externo o interno, que aquel no puede tramitar (de hecho, así definió desde un principio lo que es un trauma).
En cambio, la angustia señal es la respuesta del yo a la amenaza del trauma pero comparte con la anterior el implicar la separación o pérdida de un objeto amado o la pérdida de su amor. Ambas conducen a una situación de desvalimiento ante la insatisfacción y el aumento de la tensión de necesidad, que originalmente es la ausencia de la madre. Cuando H. Rosenfeld (1959) hizo su revisión sobre los aportes de distintos autores a la psicopatología de la depresión, encontró que una serie de rasgos característicos se repetían. Casi todos coincidían en la importancia de los factores constitucionales y biológicos; en la importancia de la agresión, del incremento de la ambivalencia y del instinto de muerte y la envidia; en la importancia de la oralidad y su relación con la introyección e identificación; del narcisismo y de la severidad del superyó, etc.. Después, J. Wisdom (1962) realizó un estudio sobre las teorías psicoanalíticas de la depresión en el que observó que clásicamente la melancolía era la reacción a la herida narcisística, mientras posteriormente se ha considerado producto de las dificultades en tramitar las ansiedades esquizoparanoides y depresivas y, por tanto, elaborar adecuadamente la posición depresiva. Considera que, apartando la hipótesis de la reparación, en la teoría de la posición depresiva no hay nada que no concuerde con la teoría clásica. Lo que añade Klein es que cuando no se tolera la ambivalencia, no se siente la culpa ni se logra la reparación; se fracasa en elaborar la posición depresiva reinstalándose la posición esquizo-paranoide. Muchos han descrito la interrelación entre estos factores constitucionales y los mecanismos de defensa utilizados, con la respuesta de la madre (reverie, holding) ante estos.
El yo del bebé se tiene que enfrentar desde un comienzo al instinto de muerte y a la ansiedad que le produce la realidad externa. La ansiedad, según Klein (1952), proviene de la percepción del instinto de muerte -miedo al aniquilamiento-, del temor a la retaliación del objeto por las agresiones al mismo y por la intensificación de los sentimientos persecutorios debidos a las experiencias penosas externas, como el dolor y la frustración. Por otra parte, a la envidia se la puede considerar la primera externalización directa del instinto de muerte, ya que ataca a la fuente de vida. Si la envidia es muy intensa, interfiere con el funcionamiento normal de los mecanismos esquizoides. Para Klein, en la posición esquizo-paranoide, la ansiedad predominante es paranoide, se teme que el yo sea aniquilado. En cambio, en la posición depresiva la ansiedad predominante parte de la ambivalencia y del temor de haber destruido o llegar a destruir al objeto. Por ello surgen el duelo, la culpa y el deseo de repararlo. Generalmente estos dos tipos de ansiedades se entremezclan. Dos características de las depresiones: tristeza e inhibición, acompañadas por desgano, abatimiento, aislamiento, desesperanza, dolor, decepción, autocrítica. Desde el psicoanálisis, podemos ubicarla en relación con el yo y sus vasallajes: mundo exterior; ello; superyó.
Lacan sostiene que mal se califica a la tristeza de depresión cuando la tristeza es una “cobardía moral”, traición a sí mismo, por no reconocerse en el inconciente. Tristeza, consecuencia de no-querer-saber, del horror a la verdad. El despoblamiento simbólico, efecto de un real insoportable -frente al que el sujeto no puede responder ni con la seguridad fantasmática ni con un síntoma, lleva a la tristeza y a su efecto de goce superyoico, que afecta al narcisismo y al goce fálico del sujeto.
Lejos de la dialéctica del deseo o los avatares de la demanda de amor, la depresión está inscripta en la dimensión de un goce no articulado a la castración. No ubicamos a la depresión como un “trastorno del estado de ánimo”, ni como un “episodio afectivo”, sino que volvemos a incluir al sujeto del inconciente, al significante, tanto como a la sexualidad y al goce como las dos dimensiones a tomar en cuenta en toda depresión neurótica.

Desde el campo de la psiquiatría, a mitad del siglo XX, Henry Ey concibió a la melancolía como “desestructuración ético temporal”. Enfermedad del tiempo que convierte al sujeto incapaz de proyectarse en el futuro. Y ética porque señala el transtorno de la relación del sujeto con el acto (inhibición).
 La depresión es un conjunto de afectos del sujeto: tristeza, inhibición, abatimiento, desgano, crisis de llanto, angustia, frustración, aislamiento, dolor, desesperanza, decepción, desamor. Los afectos están presentes y tienen un lugar destacado en la vivencia del sujeto. Un psicoanálisis no comienza sin afecto: el sufrimiento que afecta, el dolor, el “no va más”, un imposible de soportar, lo real.
Cada ser parlante está afectado de una manera particular; para cada uno hay un estilo de afección particular a su captación en la estructura.

El Psicoanálisis: invita a aquello que afecta a un sujeto a pasar a la palabra, no a la mostración ni al acto. Pero el Psicoanálisis tampoco es sólo una mera confesión de lo que la persona ya sabe o cree saber. Apunta a la verdad. El Psicoanálisis interroga a la verdad como saber (inconsciente), no sólo como afecto vivido, para que surjan los significantes que presenten su relación a la verdad inconsciente. De los afectos, al sufrimiento, a la queja y al síntoma analítico.
Los afectos están subordinados desde este enfoque a la verdad, tal como Jacques Lacan sostenía: “Lo que yo enseño es que el inconsciente está condicionado por el lenguaje, y eso sitúa los afectos”.
Respecto de la depresión, cabe notar que para el Psicoanálisis son dos los signos que están presentes en el momento depresivo: la tristeza y la inhibición; esta perspectiva recupera la de la Psiquiatría clásica, no la actual del DSM, para la que también la inhibición y la tristeza, o dolor moral, eran los signos de depresión.

En “Inhibición, síntoma y angustia”, Freud plantea a la inhibición -frecuente signo de los estados depresivos- como una “renuncia” a  cierta función, porque a raíz de su ejercicio se desarrollaría angustia. Renuncia que lleva a una “limitación funcional del yo”. Invita a comprender la inhibición general que es característica de los estados depresivos por la vía de esa renuncia yoica.
Se ubica entonces la depresión en relación a lo que define Freud como los vasallajes del yo, en el texto de “El yo y el ello”; que el yo es siervo de tres amos: mundo exterior: naturaleza, cuerpo propio, relaciones sociales; ello: fijaciones del ello y viscosidad de la libido; superyó: necesidad de castigo, satisfacciones masoquistas y sádicas.
Esto muestra al sujeto, afectado, sufriendo los embates de lo real, bajo sus diferentes rostros: el mundo exterior, las fijaciones del ello, las satisfacciones superyoicas, a lo que podríamos agregar el deseo del Otro. Se podría ver en cada uno de esos rostros de lo real un factor provocador del sufrimiento depresivo.
Respecto del superyó, el goce retorna inesperadamente en la depresión, después del sacrificio de goce impuesto por el superyó y aceptado por el yo. Al sujeto, en la tristeza, le falta el bien-decir, aquel decir tal que le permita reconocerse en su inconciente, en la estructura: reconocer que allí donde se renuncia al goce, se es alcanzado de todos modos por un goce más allá del bienestar, como es el goce de la inhibición, de la tristeza, de la depresión. Es el goce que Freud llamó “ganancia de la enfermedad”, su beneficio de goce, o la ubicación masoquista en el fantasma, con satisfacción pulsional.

Entonces, en las neurosis se podrían tomar dos planos que se articulan pero que conviene distinguir: el plano del significante y el plano del goce. O dicho de otro modo: el plano del Otro y el plano del objeto a y del goce superyoico.
El malestar en la cultura, evidentemente, se expresa en la “depresión” moderna, depresión a la que la ciencia biológica y sus aplicaciones médicas y comerciales resaltan como fenómeno central del que ocuparse, sin incluir la dimensión del inconciente y la sexualidad.

 La depresión es el resultado de un despoblamiento simbólico. Es el campo del Otro lo que está en causa en lo que Freud llama un desinvestimiento del mundo exterior.
En la neurosis: la depresión interesa al registro imaginario y a la urgencia del goce fálico.
La separación -violenta- del significante del Ideal, encarnado en algo o alguien, y el objeto (a), esa dimensión insoportable del objeto, que era cubierto hasta ese momento por el brillo fálico con todo su caudal narcisista, es el detonante de la respuesta del sujeto, que queda sumergido en la falta de respuesta simbólica que implica la depresión.
Lejos de la dialéctica del deseo o los avatares de la demanda de amor, la depresión está inscripta en la dimensión de un goce no articulado a la castración.

Eric Laurent, en “Un afecto nuevo”, invita a considerar: “La experiencia de un Psicoanálisis no debe conducirnos a vivirnos como máquinas sino a descubrir en eso un relámpago, que hay otro modo de goce que la tristeza. Habitar el mundo, vivir, es poder vivir con la experiencia de la pérdida, habitar un mundo tal que él pueda incluir este dolor allí. No deshacerse u olvidarlo sino verdaderamente habitar el lenguaje. Proponernos no solamente un significante nuevo sino una relación nueva al significante en tanto que él introduce un nuevo afecto. “Es el afecto de lo que puede percibirse en el relámpago. Es en efecto percibir por un lado la multiciplicidad, la regla que pone cada significante en su lugar; y también por otro lado, la cosa que está entre cada significante.”




Bibliografía:


La depresión, una lectura desde el psicoanálisis Bertholet, Roberto. Memorias: IV Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional e Psicología. XIX Jornadas  de Investigación VIII Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR 27 al 30 de noviembre de 2012. UBA. Ediciones de la Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires.
Freud, S.; “El problema económico del masoquismo”, tomo XIX, Amorrortu
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Freud, S.; “Inhibición, síntoma y angustia”, tomo XX, Amorrortu Editores,
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Lacan, J.; Seminario “El atolondradicho”, en Escansión 1, 1984, Editorial
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Lacan, J.; Seminario “Aún”; Editorial Paidós.

Lacan, J.; Seminario “El sinthome”, Editorial Paidós, 2006.

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Jackson, S. W.; “Historia de la melancolía y la depresión desde los tiempos hipocráticos a la época moderna”, Editorial Turner, 1989

Ey, H.; “Tratado de Psiquiatría”, Editorial Toray Masson, 1974

Asociación de Psiquiatría Americana; “DSM IV”, Editorial Masson, 199